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Mostrando entradas de 2026

LAS EDICIONES DEL LAZARILLO Y EL EJEMPLAR DE ESCOCIA

  Publicado en la revista "El Celemín" (Torrecampo [Córdoba]), nº 34, agosto de 2026.   La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades , de autor anónimo, inicia el género picaresco con una crítica durísima a la sociedad y al estamento eclesiástico, género que se consolida más tarde con el Guzmán de Alfarache , de Mateo Alemán, siguiéndoles un buen número de novelas picarescas. Llevan en sí esa protesta de los cristianos nuevos ante su discriminación por los cristianos viejos. Si la obsesión de estos es la honra, aquellos, llevando la contraria, crean una literatura en la que el protagonista, el pícaro, está marcado por la deshonra [1] . En el ámbito universitario, durante la década de los setenta, tenía prestigio la Historia de la literatura española , de Juan Luis Alborg. En el vol. I (Edad Media y Renacimiento) se procedía al estudio del Lazarillo , y en el epígrafe de las ediciones aparecía el año 1554 como la fecha de edición en tres lugares distin...

IBN GABIROL MEDITA FRENTE AL MAR

  … Eres un ser errante hasta el último aliento. Marcado está en la mente, en la profundidad del corazón. Marcado en tu ascendencia, ambulante entre riadas de olivos centenarios hasta la luz marina que la acoge en su ámbito.                                                                                    Muy pronto en soledad, hollando la mirada las esponjosas nubes en búsqueda de la última caricia, anegados los ojos por una inmensidad que desbordaba el cuerpo con un escalofrío.   ¿Qué guardas en la alforja, al-Malaquí , que no sea semilla de niñez? Los rizos de la mar desmelenada. La brisa estremeciendo las somnolientas cañas de azúcar y el ropaje d...

TIRABA DE LA TARDE EN SUEÑOS

  Tiraba de la tarde en sueños como un niño de su cometa. De luz las lomas, las montañas, los cortijos dispersos entre olivos.             Tiraba de la tarde en sueños y se me escapó tras los álamos, somnolientos, que cabecean sobre el río.   Inconsolable estatua, los dos ojos estiletes punzando el cielo, imploraba a la noche, y asomó una tímida luna para que siguiera buscando. ( flujos de voz que no cesan , Ediciones Rilke)