LAS EDICIONES DEL LAZARILLO Y EL EJEMPLAR DE ESCOCIA

 


Publicado en la revista "El Celemín" (Torrecampo [Córdoba]), nº 34, agosto de 2026.


 

La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, de autor anónimo, inicia el género picaresco con una crítica durísima a la sociedad y al estamento eclesiástico, género que se consolida más tarde con el Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, siguiéndoles un buen número de novelas picarescas. Llevan en sí esa protesta de los cristianos nuevos ante su discriminación por los cristianos viejos. Si la obsesión de estos es la honra, aquellos, llevando la contraria, crean una literatura en la que el protagonista, el pícaro, está marcado por la deshonra[1].

En el ámbito universitario, durante la década de los setenta, tenía prestigio la Historia de la literatura española, de Juan Luis Alborg. En el vol. I (Edad Media y Renacimiento) se procedía al estudio del Lazarillo, y en el epígrafe de las ediciones aparecía el año 1554 como la fecha de edición en tres lugares distintos: Burgos, Alcalá de Henares y Amberes.

Parecía como algo ya definitivamente cerrado. Y he aquí que en 1992 surgió la sorpresa en Barcarrota (Badajoz). Realizándose unas obras en una casa antigua, los albañiles, al perforar un tabique, encontraron en él diez libros y un manuscrito. Eran libros heterodoxos, depositados allí en siglos anteriores por el entonces propietario Francisco de Peñaranda, médico de Llerena descendiente de judíos. Entre ellos se encontraba en un excelente estado de conservación ―debido al lugar tan ideal― un ejemplar del Lazarillo de una edición publicada en Medina del Campo (Valladolid) en marzo de 1554[2]. La profesión de médico era ejercida mayoritariamente por cristianos nuevos de ascendencia judía. Es obvio que este médico de Llerena temiese una visita de la Inquisición[3] y les buscase a los libros un lugar seguro, ¡y tan seguro!, en ese pueblecito de Badajoz donde tenía su segunda casa.

Concluye el siglo XX conociéndose hasta entonces las cuatro ediciones de 1554: Burgos, Alcalá de Henares, Amberes y Medina del Campo. De algunas de ellas han ido apareciendo con frecuencia ejemplares de Lazarillos. Los especialistas no están de acuerdo en el número de ejemplares, y también hay confusión en la biblioteca de asignación e incluso la inexistencia del ejemplar que se menciona. Hoy por hoy se admite que se conserva un ejemplar de la edición de Medina del Campo en la Biblioteca de Extremadura (Badajoz), y de la de Alcalá de Henares otro en la British Library (Londres).

El desacuerdo se centra en las ediciones de Burgos y Amberes, ya que el número de ejemplares cambia según los especialistas. Se ha llegado a demostrar, indicando la biblioteca y la signatura del ejemplar, que de la edición de Burgos existen tres ejemplares: uno en Zentralbibliothek der Universität, Berna (Suiza); otro en la Biblioteca Bodmeriana ―Cologny―, Ginebra (Suiza); y finalmente uno más en la Bibliothèque du Château, Chantilly (Francia). Es decir, dos ejemplares en Suiza y uno en Francia.

Respecto de la edición de Amberes, se han constatado trece ejemplares repartidos por diversas bibliotecas: Boston, Hamburgo, Leiden, Londres, Nueva York, Roma, Stuttgart, Tournai, Viena, Washington. En cada una de estas ciudades se conserva uno. Y hay que añadir, además, los tres existentes en la Biblioteca Nacional de España con la signatura R-8401, R-33609 y U-746 (este último digitalizado)[4]. No es de extrañar que a lo largo del tiempo vayan surgiendo más Lazarillos, ya que ―como su protagonista― no descansan.

En el siglo XXI, descubriéndose el catálogo de 1816 de la editorial Longman (Londres), donde aparece en venta un ejemplar de Lazarillo editado en Amberes en 1553, el enfoque de la investigación se centra en él, ya que supone la existencia de una edición anterior a la conocida de 1554. Enumerado con el 5717, se pone a la venta al precio de siete libras y 7 chelines, que en la época era un precio bastante elevado. En el catálogo del año siguiente (1817), aparece con el número 4706 el que se cree que es el mismo ejemplar al precio, más reducido, de cuatro libras y cuatro chelines. Era frecuente que las editoriales bajaran el precio de los libros en los sucesivos catálogos. Es menos factible pensar que, debido a esa bajada tan significativa de precio, la editorial tuviera dos ejemplares y vendiera uno, quedando el otro en venta a un precio inferior porque no estuviese en buen estado. Curiosamente, en el catálogo de 1818-1819 se incluyen dos ejemplares del Lazarillo, pero de ediciones posteriores, uno de 1554 y otro de 1555.

No se sabe dónde pudo adquirir la editorial ese ejemplar tan importante de 1553. Quizás directamente desde Bélgica o en Londres a través de algún viajero procedente de allí. La contabilidad de la editorial Longman no indica su venta, pero en los catálogos de 1822 y 1824 ya no aparece. Sin embargo, es muy significativa la carta que Cosmo Orme, empleado de la editorial, escribe a John Anderson, librero de Edimburgo, el 9 de abril de 1817, con el que mantenía una estrecha relación de negocios. En ella, comunica que le envía adjunta una lista de libros, parte de los cuales está ya en sus manos, y otros que ha añadido para que también se vendan, de manera que obtenga en subasta el mayor beneficio que pueda. Así, en esa relación tan estrecha de negocios, Alfredo Rodríguez López-Vázquez y Arturo Rodríguez, expertos en el estudio de los catálogos de la editorial Longman, concluyen que «el Lazarillo de Amberes de 1553 fue vendido entre el 9 de abril y final de año de 1817 por John Anderson en su librería de Edimburgo»[5].

En mis visitas a esta ciudad, y en mis conversaciones con el entonces cónsul de España, don Ignacio Cartagena, siempre surgía el tema del Lazarillo. Él ha realizado una labor cultural importante, entre otros asuntos la creación de los Cuadernos del consulado, en los que se recogen en edición bilingüe videoconferencias emitidas por especialistas sobre escritores y artistas que tuvieron alguna relación con Escocia; por ejemplo, la del profesor Garrido Ardila sobre El Lazarillo en Escocia.  A partir de ahí, ha suscitado interés la suerte de ese ejemplar perdido, y me consta que el cónsul se ha reunido con personalidades que podrían aportar algo de luz. Pero la realidad es que nada se ha conseguido. Probablemente lo compraría un aristócrata culto (el precio de la venta era muy elevado para la época) y se encuentre en alguna biblioteca particular de Escocia. Estas bibliotecas han ido pasando con el tiempo a los descendientes, que no sabrán que lo tienen. Esto se complica más si no existe una catalogación de los libros. Se mantiene aún la esperanza en que algún día despierte de tan prolongado sueño.

Y queda, por último, además de las sucesivas apariciones de Lazarillos, que se haga efectivo el hallazgo de la edición prínceps. Esto sí sería un gran acontecimiento filológico. Hasta hoy solo se tiene conocimiento de un comentario de Adolfo Bonilla y San Martín, a principios del siglo XX, que la crítica ―por lo general― acepta como verídico, sobre el duque de T'Serclaes de Tilly, quien afirma haber poseído una edición de 1550 impresa fuera de España, pero que se la había regalado a su hermano gemelo, el marqués de Jerez de los Caballeros, conocido bibliófilo. Con toda probabilidad, esta edición de 1550 correspondería a la edición prínceps, de la que aún no ha aparecido ningún ejemplar[6]. No hay duda de que el Lazarillo continuará sorprendiéndonos.                                  

 

 

               

 

 

 

 

 

 



[1] Véase mi artículo «La polémica entre cristianos viejos y nuevos y su reflejo en la literatura del Siglo de Oro», en Almiar (revista digital de consulta gratuita).

[2] Jesús Cañas Murillo, «Una nueva edición de Lazarillo de Tormes: Medina del Campo, 1554», en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002.

 

[3] La Inquisición española fue creada por los Reyes Católicos en 1478. Se abolió en 1834 reinando Isabel II. El Índice de libros prohibidos (Index librorum prohibitorum) fue creado por Paulo IV en 1559 y abolido por Pablo VI en 1966.

[4] María del Carmen Vaquero Serrano, «Ejemplares de las ediciones del Lazarillo de 1554 constatados en 2022», en Lemir nº27 (2023), pp. 33-44.

[5] Alfredo Rodríguez López-Vázquez y Arturo Rodríguez, «La prínceps del Lazarillo: Estrasburgo, 1550, Augustin Frisius, en dozavo, a 25 emes y titulillos exentos; pruebas documentales y ecdóticas», Artifara, Nº15, 2015.

Arturo Rodríguez, «La edición del Lazarillo de Amberes de 1553: fuentes documentales», Artifara, Nº15, 2015.

J. A. Garrido Ardila, El Lazarillo en Escocia, Cuadernos del Consulado, Nº4, Edimburgo, MMXXII.

[6]Adolfo Bonilla San Martín, La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades(ed.), Madrid, Ruiz Hermanos, 1915.           

Comentarios

  1. Muy bueno. Me ha encantado. Saludos desde la Universidad de Michigan

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