Publicado en "El Celemín" (Revista de vida y cultura de Torrecampo [Córdoba]), nº 32, agosto de 2024.
El asomarse a la bibliografía de
Cervantes es algo que causa asombro. Parecido a cuando se contempla la
inmensidad del mar. De hecho, es normal, ya que se trata de nuestro escritor
más importante. Concretamente, sobre acontecimientos de su biografía, se han
defendido hipótesis muy distintas que, a falta de documentos que las aprueben,
solo aportan un razonamiento más o menos cercano a la realidad. Así ocurre en
los aspectos biográficos comentados en este trabajo. A esto hay que añadir cómo
ha dificultado bastante a sus biógrafos la cantidad de Cervantes, de más o
menos parentesco con el escritor. Hasta seis Rodrigo de Cervantes y ⸺para
algunos⸺ tres Miguel de Cervantes aparecen en distintos documentos. Esto ha
ocasionado alguna que otra confusión.
Como bien se sabe, Cervantes dejó en
sus obras diversos rasgos de su vida. No tuvo la suerte de otros escritores,
como es el caso de Lope de Vega y Quevedo, cuyos biógrafos comenzaron a
redactar sus vidas al poco tiempo del fallecimiento. Las investigaciones sobre
la vida del autor del Quijote se pusieron en marcha bien entrado el siglo XVIII
y fue la Real Academia Española la impulsora principal. Las generaciones
anteriores, cercanas a la vida del autor, quedaron extasiadas con tan
extraordinaria obra literaria, disfrutando con las aventuras de sus dos
personajes principales, pero olvidando a su autor[1].
El lugar de nacimiento se lo han
disputado numerosas localidades, además de Alcalá de Henares que es la que se
mantiene hoy día como oficial. Unos, como Tomás Tamayo de Vargas, lo sitúan en
Esquivias; otros, como Nicolás Antonio, en Sevilla; Mayans, en Madrid, e
incluso en Lucena algún otro. También Alcázar de San Juan y Consuegra. Lope de
Vega, que tenía trato con él, afirmaba que su lugar de nacimiento es Madrid[2]. De todas
estas candidaturas, solamente han presentado partidas de bautismo Alcázar de
San Juan (Ciudad Real), Consuegra (Toledo) y Alcalá de Henares a nombre de un tal
Miguel de Cervantes. Por lógica, las tres partidas no pueden pertenecer a una
misma persona, en este caso al autor del Quijote.
La partida de bautismo de Alcázar de
San Juan fue encontrada en 1748 en la parroquia de Santa María, a nombre de un
tal Miguel, hijo de Blas de Cervantes Saavedra y de Catalina López. Está
fechada el 9 de noviembre de 1558. También en esa parroquia aparecen inscritos
los hermanos de este Miguel: Tomás, Leonor y Francisco. En el margen izquierdo,
con distinta grafía, consta la nota «este fue el Autor de la Histoa
de D.n Quixote», atribuida a D. Blas Antonio Nasarre, Bibliotecario
Mayor del Rey[3].
José de Contreras y Saro, en
conferencia ofrecida en el Ateneo de Sevilla (08-05-24), presentó su trabajo
«Don Miguel de Cervantes y sus homónimos; nuevas aportaciones a su biografía»,
en el que defiende el nacimiento de Cervantes en Córdoba (teoría que se
analizará más tarde). En este trabajo afirma que Miguel de Cervantes, de
Alcázar de San Juan, era sobrino del autor del Quijote, hijo de su hermano
mayor[4]. Esto no
coincide con la opinión de cervantistas cordobeses según sus documentos
aportados. El padre del autor del Quijote, Rodrigo de Cervantes, tuvo siete
hijos con doña Leonor Cortinas: Andrés, Andrea, Luisa, Miguel y Rodrigo (bautizados
en la parroquia de Santa María la Mayor de Alcalá de Henares), Magdalena nacida
en Valladolid, y Juan que quizás naciera en Córdoba[5].
Por ninguna parte aparece Blas como hermano del autor del Quijote, y como
consecuencia este Miguel no puede ser su sobrino. Por lo tanto, esta
candidatura presenta serias dudas: ¿Quién era Blas de Cervantes?, ¿quién su
hijo Miguel de Cervantes?
La partida de bautismo de Consuegra
acredita que el 1 de septiembre de 1556 fue bautizado Miguel, hijo de Miguel
López de Cervantes y de María de Figueroa. Al margen se halla la anotación «el
autor de los Quijotes». Esta candidatura tiene poco peso, ya que el apellido
López nunca fue utilizado por el autor del Quijote. Tampoco aporta valor la
anotación al margen, de letra menos antigua. Vicente de los Ríos, con sus
juicios críticos, acabó por arrinconar las pretensiones de Consuegra, lo mismo
que las de Alcázar de San Juan, ganando importancia la candidatura de Alcalá de
Henares[6].
En el libro de bautismos de Santa María
la Mayor (Alcalá de Henares), aparece anotado que el 9 de octubre de 1547 fue
bautizado Miguel de Cervantes, como también las partidas bautismales de la
mayoría de sus hermanos. Cada 9 de octubre se expone el libro de bautismos en
la Capilla del Oidor, único momento para poder ver el original[7]. El
texto dice que el «domingo nueve días
del mes de octubre Año del señor de mil e quinientos e quarenta e siete años
fué baptizado miguel hijo de Rodrigo de cervantes a su muger doñar leonor,
fueron sus conpadres Juan pardo baptizole el revedendo señor bachiller serrano
cura de ntra señora, taso baltasar vazquez sacristan e yo que le baptize e
firme de mi nombre. El bachiller serrano»[8].
Esta candidatura recibió un gran apoyo
en el siglo XVIII debido a las investigaciones del cervantista Vicente Gutiérrez de los Ríos, lo mismo que el
beneplácito en la primera mitad del XX de otro gran cervantista como fue
Francisco Rodríguez Marín. Sin embargo, algunos investigadores no están de
acuerdo en aceptar Alcalá de Henares como la cuna del autor del Quijote; entre
ellos César Brandariz[9], afirmando
que documentos tomados por básicos presentan algunas irregularidades, como el
expediente de rescate que presenta raspaduras superpuestas. También la partida
de bautismo, en la que el nombre del bautizado, que está en apócope, «no era ni
es Miguel, pues se trata de un añadido con caligrafía diferente, al margen». La
fecha de nacimiento asignada (1547) la considera no compatible con los
testimonios del autor del Quijote que conducen al 1549[10].
Hay autores, entre ellos José de Contreras, que defienden que este Miguel es un
primo segundo del autor del Quijote[11].
No se sospechaba entonces que Córdoba
entrase de forma tan importante en la biografía de Cervantes. El primero en dar
pistas fue Rodríguez Marín investigando en el Archivo Universitario de Osuna. A
su labor investigadora se le unió José de la Torre, que inspeccionó en Córdoba
el Archivo Municipal, el de Protocolos notariales y el de diversas parroquias.
El trabajo iba dando su fruto con el descubrimiento de documentos, hasta que
Adolfo Rodríguez Jurado dio a conocer (11 de febrero de 1914) el documento
esencial: «Proceso seguido a instancias de Tomás Gutiérrez contra la Cofradía y
Hermandad del Santísimo Sacramento del Sagrario de la ciudad de Sevilla». En
este pleito, Cervantes actuó como testigo expresando en sus dos declaraciones
(junio de 1593) «ser vesino de la villa de Madrid y natural de la ciudad de
Córdova». La declaración de Cervantes se interpretó, por los cervantistas y
entre ellos Rodríguez Marín, no como que nació en Córdoba, sino que era oriundo
de allí, que procedía de familia cordobesa. El documento que aporta José de
Contreras es el ya conocido de 1914, interpretándolo como que nació en Córdoba
y no como que era oriundo de allí. Poco aporta este investigador. Para afirmar
con certeza que Cervantes nació en Córdoba, hay que aportar la partida de
nacimiento, y hasta ahora ⸺a pesar de la cantidad de documentos sobre la
familia que han visto la luz⸺ no ha aparecido el más importante.
A partir de este esencial documento de
1914, creció la labor investigadora en busca de la ascendencia, y Rodríguez
Marín dejó asentado que el licenciado Juan de Cervantes (abuelo de Miguel) era
natural de Córdoba, que doña Leonor de Torreblanca, su esposa, también lo era;
y que los padres de Juan de Cervantes eran el bachiller Rodrigo de Cervantes y
doña Catalina de Cabrera (bisabuelos de Miguel), igualmente cordobeses[12]. Y en
años sucesivos siguieron apareciendo abundantes documentos sobre la
ascendencia, aumentándose el árbol genealógico.
El abuelo de Cervantes, Juan de
Cervantes, estuvo itinerante por diversos pueblos y ciudades desempeñando
cargos y comisiones: Toledo, Cuenca, Guadalajara, Alcalá de Henares, Ocaña,
Plasencia, Cabra, Osuna, y finalmente Córdoba[13].
Tuvo cinco hijos: Rodrigo (el mayor y padre de Miguel), Juan, Andrés, María y
Catalina, todos nacidos en Córdoba y bautizados en la parroquia de San Pedro.
Lógicamente, estos hijos terminaron residiendo en los distintos pueblos en que
trabajó su padre[14]. Rodrigo
(padre de Cervantes) permaneció en Alcalá de Henares, y allí contrajo
matrimonio con doña Leonor Cortinas, natural de Barajas. Tuvieron siete hijos,
ya anteriormente mencionados, Andrés,
Andrea, Luisa, Miguel, Rodrigo, Magdalena y Juan. El padre de Cervantes también
tuvo traslados de residencia: Alcalá de Henares, Valladolid, Córdoba, Cabra,
Sevilla y Madrid (donde falleció)[15]. Según la
documentación, Miguel iniciaría sus primeros estudios en Córdoba, y quizás se
matriculase (a los ocho o nueve años) en el colegio de Santa Catalina de la
Compañía de Jesús. Estos estudios se interrumpirían al trasladarse a Cabra
(entre 1558 y 1562), donde residía su tío Andrés. A partir de 1562 hasta 1566,
se continuaron en Sevilla[16].
La tesis mantenida por César Brandariz
respecto al nacimiento de Cervantes se distancia de lo comentado anteriormente.
Se queda en simple hipótesis, a falta de documentos fehacientes. Este autor se
basa en un análisis de la obra literaria de Cervantes para dilucidar aspectos
biográficos, como concretamente el lugar de nacimiento. Explica que existe en
la zona galaico-sanabresa de las montañas de León una aldea llamada Cervantes, refugio de
judíos, con una tradición oral de haber sido la cuna del escritor, muy cercana
a otra en la que abunda el apellido Saavedra. Ocurre que nunca pudo descubrirse
su partida de bautismo porque solo a partir de 1588, aproximadamente, empezaron
las inscripciones en la aldea Cervantes. Su nacimiento allí lo corrobora el
paisaje reflejado en el Quijote, que no corresponde geográficamente a la
Mancha, como se puede observar en los diversos tipos de flora que resultan
insólitos allí (hayas, acebos, tejos, castaños…) y no en Sanabria, que son
abundantes. Lo mismo ocurre con los espacios físicos. Incluso los rasgos
gramaticales y sintácticos, usados por Cervantes, corresponden al castellano
que aún hoy en día pervive en zonas de Sanabria[17].
La limpieza de sangre durante los
siglos XVI y XVII, y siglos anteriores, fue una obsesión nacional[18]. Y,
lógicamente, este tema también le afectó a la familia Cervantes. ¿Se puede
afirmar el origen judeo-converso de Miguel de Cervantes? Hay bastantes indicios
que apuntan a ese origen si se efectúa un estudio pormenorizado de su obra,
observándose una actitud del escritor bastante próxima a los judeo-conversos.
En esos siglos se vivió con gran angustia el problema de la limpieza de sangre,
marginándose hasta grado extremo a los cristianos nuevos. Estos lucharon contra
la discriminación no físicamente, sino por medio de la pluma. De ahí surge un
género picaresco en que el nacimiento del personaje, el pícaro, está marcado
por la ignominia, oponiendo esta a la supuesta honra de los cristianos viejos.
La mayoría de los investigadores
cervantinos admite el origen judío converso de Cervantes. La lista es muy
amplia, desde los estudios de Américo Castro, siguiendo la línea de lo ya
intuido por Salvador de Madariaga, hasta estudios más recientes (Francisco
Márquez Villanueva, Daniel Eisenber, Michael McGaha, krzysztof Sliwa…).
Es lógico que Cervantes se expresara
ante tanto sufrimiento ocasionado por los estatutos de limpieza de sangre. Así,
aparecen en sus obras indicios de cristiano nuevo. Casi todos los críticos
exponen cantidad de ejemplos, valga como principal la burla que hace a los cristianos
viejos en El retablo de las maravillas.
Como también es importante observar cómo están definidos los dos personajes de
su obra principal. Sancho declara tres veces «cristiano viejo soy», y que tiene
«cuatro dedos de enjundia» de cristiano viejo. Sin embargo, Don Quijote
mantiene sobre este tema un silencio sepulcral, del cual lógicamente se saca
una conclusión: si fuera cristiano viejo, también lo hubiera dicho; al
callarse, está manifestando su condición de cristiano nuevo. El comienzo mismo
del Quijote es muy significativo para algunos autores, ya que juega con el
vocablo ‘Mancha’ tomando una transcendencia simbólica, como país de los
manchados, de los discriminados por la limpieza de sangre, además de su
acepción geográfica[19]. La
verdad es que nadie puede negar que por su prodigiosa mente no pasara esta
idea, con las ya numerosas pistas que presenta su obra. A ellas se les suman
los rasgos de cristiano nuevo en sus ascendientes: la profesión de su padre
(cirujano), la del abuelo (licenciado), la del bisabuelo (trapero). También era
indicio la sospechosa falta de documentación. La misma profesión de Miguel,
recaudador de impuestos, era más bien de cristianos nuevos[20].
Américo Castro añade el traslado continuo de lugar, el casi nulo favor oficial
y las numerosas burlas a los cristianos viejos.
El padre del autor del quijote,
Rodrigo, condenado en un juicio, fue encarcelado en Valladolid. Él, para
conseguir la excarcelación, notificó su condición de hijodalgo «de padre y
abuelo de solar conocido», y a tal fin presentó el testimonio de algunos
testigos que lo ratifican. Como se puede entender, esto no era muy fiable, ya
que se buscaban amigos o personas con las que se tenía buena relación. El mismo Rodrigo, en una información de
limpieza de sangre, sostiene que Miguel es hijo suyo y de su mujer, Leonor de
Cortinas, con la aseveración de los testigos, que confirman su condición de
cristianos viejos.
Ante estos hechos, surgen
interrogantes. Si el licenciado Juan de Cervantes y su hijo Andrés, alcalde
mayor de Cabra (es decir, padre y hermano de Rodrigo), fueron hidalgos de
hecho, ¿por qué no intervinieron para sacar a Rodrigo de la cárcel en
Valladolid? Según la ley, el cargo de Andrés exigía estar en posesión de la
ejecutoria de nobleza. Sin embargo, no se conoce de modo irrefutable el lugar
en que radicara su casa solariega, ni se tienen noticias de su ejecutoria en
pergamino y sellada, ni tampoco de su escudo de arma[21].
En conclusión, no hay duda de la
ascendencia cordobesa de Miguel de Cervantes. Después de centenares de
documentos ⸺según el mencionado José Rafael de la Torre⸺ que lo atestiguan, y
que no aparezca el más importante sobre su nacimiento, es muy probable, a mi
parecer, que no exista tal documento y que, por lo tanto, su lugar de
nacimiento no sea Córdoba. Se sigue hasta el momento el criterio oficial de su
nacimiento en Alcalá de Henares, con ciertas anomalías en la partida de
bautismo (según manifiestan algunos autores), que deberían ser explicadas.
La pertenencia al colectivo de
cristianos nuevos es algo que hoy en día no significa nada. En su tiempo, fue
una ignominia que soportaron personas pertenecientes al ámbito religioso y a
profesiones liberales dentro de los judeo-conversos, como también los moriscos
entregados a sus actividades agrícolas. Que Cervantes pertenezca, con toda
probabilidad, a este colectivo no mengua ni un ápice que esté considerado como
uno de los mejores escritores a nivel mundial, si no el mejor.
Manuel Aguilera Serrano