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Mostrando entradas de 2020

ALGUNOS ELEMENTOS DE LA CREACIÓN POÉTICA

                                                                      Presentación de Notas de arpa en vuelo                                                                       Museo Jorge Rando                                                                       Málaga Pocos, pero selectos y fieles, son los lectores de poesía hoy. Algo distinto ocurre con la narrativa, que tiene muchos más seguidores. Sin embargo, no se puede obviar su importancia a lo largo de la his...

EL TRIDECASÍLABO EN "CALLE DE LA MAR SIN NÚMERO"

Tanto el tridecasílabo como el endecasílabo son versos complementarios en este poemario, todo él construido —a excepción de dos versos trisílabos— en heptasílabos y eneasílabos. Hay varias clases de tridecasílabos: 1. Alejandrino ternario (5 +4 +4) con acentuación en 4ª, 8ª y 12ª:  Jugueteando-con las hojas-del otoño  Ecos humanos-en las crestas-de las olas  Que se arrinconan-silenciosos-hasta el alba  Entre sus brazos-los recoja-la marea  En los oídos-taponados-de estridencias 2. Alejandrino ternario (4 + 4 +5):  Masajean-las falanges-una por una (en 3ª, 7ª y 12ª). 3. De dos hemistiquios (6 +7):  Asómate al sueño- y absorbe nuestro tiempo (en 2ª, 5ª, 8ª y 12ª).  En ríos ignotos-luchando contra monstruos (en 2ª, 5ª, 8ª y 12ª).  Ante la mirada-de herreras y lubinas (en 2ª, 5ª, 8ª y 12ª).  Tarde de jirones-azules, amarillos (en 1ª, 5ª, 8ª y 12ª).  Su aguda mirada-taladrando las horas (en 2ª, 5ª, 9ª y 12ª).  Entrando y saliendo-del santuario rupestre (en 2ª, 5ª, 9ª y 12ª).  E...

UN CANSADO ODISEO

  No tuvo que tocar el aldabón el cansado Odiseo a quien nadie esperaba, cedía con gemido la puerta entreabierta. El zaguán, el jardín se le vinieron encima   como dos efusivos cachorros. En su rincón de siempre, el albérchigo, mustio.   «¿Quién hay?». Los fue nombrando uno por uno. El tiempo cabalgaba en su jamelgo silencioso sangrando la humedad de techos y paredes.   Mas los volvió a nombrar con voz del alma, y el vívido recuerdo desvaneció la umbría: a mitad del pasillo, en la pared, Damián de Veuster rumbo a Molokai; dominando el frontal del comedor, la Santa Cena, y tras la misma entrada, en protectora altura, el venerado Corazón de Jesús.   La mañana esparcía alacridad por el perfil adusto de la calle, por ventanas, balcones, somnolientos tejados que perfilaban ya sus romas uñas. (Los rostros de Ítaca , Ediciones Rilke, 2019 )

RESISTENCIA AL OLVIDO

                                             Ha transcurrido más de siglo y medio que salió de la pluma de Espronceda, con muchas ansias de encontrar el mar, un veloz bergantín bautizado El Temido.   Aún el mar presiente, cuando la luna riela, el ardoroso canto del capitán pirata, solo en la popa, libre en la vasta extensión, sin ningún enemigo que avizore, sin canto de sirenas que trueque su ideario por un triste final de esqueleto olvidado en una de las islas.   Y la rítmica arfada del velero dejando como estela una armoniosa ondulación de versos que espuman en la orilla. (Los rostros de Ítaca , Ediciones Rilke, 2019 )

FANTASÍA EN EL TORCAL (ANTEQUERA)

                    Por allí deambula el anciano Proteo al rítmico revuelo de su manto de niebla, que se posa en nuestros hombros y nos desviste de horas y minutos. Los pies sienten firmeza como garras de buitres leonados en las calcáreas rocas.   El escenario cambia lentamente voluminosas masas, que yerguen sus cabezas, por gibas de camellos que rizan el paisaje. Camuflados hangares con herméticos ovnis por boinas de gigantes en sibilino diálogo. Restos de una ciudad en súbito abandono por el primer bostezo de existencia emergente.   Se deshacen los últimos hilvanes del manto de Proteo en la mirada de un sol en plenitud que va excitando con obstinación los rugosos pezones de las piedras. (Los rostros de Ítaca , Ediciones Rilke, 2019 )

EL 33

                          Qué poco te pesaba el 33 con la tinta indeleble a las espaldas.      De los pupitres, el postrero, el tuyo, un endeble rocín tras enjaezados corceles. Presidía el almanaque un junio pantocrátor.   Cuánto trote por sierras, por campiñas, de lejanos países, cuánto sudor encarcelando reyes y dinastías la infantil memoria, que pronto se esfumaban por mágicas fisuras.   Qué poco te pesaba el 33, amigo. Dime qué piadoso Dédalo te guio por el tortuoso laberinto del saber sorteando décimas y centésimas.      Dime quién te inculcó que lo importante es tan solo llegar. Llegar a nuestro ritmo. (Los rostros de Ítaca , Ediciones Rilke, 2019 )

ESTA TARDE DE OTOÑO

                                                                                                                                   Fuime a mi posadilla, que aunque pequeña, me hallé                                        con una docena de amigos que restituyeron mi libertad,                            que los libros hacen libre a quien los quiere bien  ...

LA POESÍA Y LOS POETAS (Prólogo a "Notas de arpa en vuelo")

     Al ponerme a escribir estas líneas   prologales para el libro Notas de arpa en vuelo , de Manuel Aguilera Serrano, ganador del premio Jorge Manrique en su segunda convocatoria, me han llegado a la memoria palabras de Hans Magnus Enzensber, uno de los poetas y ensayistas germanos más interesantes de los últimos tiempos. Decía en uno de sus artículos que desde su punto de vista la poesía es omnívora, que no hay tema alguno del que no se pueda hacer un poema, "sea el buen Dios, una mujer, una piedra, un fenómeno político, incluso de cosas totalmente cotidianas". Y entiendo, sin duda, que así es en verdad; sobre todo, porque la creación poética se produce en la interioridad del poeta, que es donde vive y alienta la poesía. De ahí que la poesía y el lenguaje sean tan complejos y profundamente coordinados.     En tras partes agrupa Manuel Aguilera Serrano el poemario de su libro: De sus cuerdas espurios sonidos , Sonido errante  y En vertical vuelo . El...

UNA CUERDA DEL ARPA

Dedos sin plectro pulsan la cuerda, se alza el sonido buscando afinarse. No se esfuma en la materia que lo acoge, persiste en su temple de salida.   Es Juan de la Cruz en vuelo de alcance que sube la escala a salto limpio de gacela por ríos y lomas, por montes y serranías… Deseo ardoroso que desborda neblinas de tardes, frío de noches y mañanas.   Sutil tacto que enamora, que inculca anhelo al sonido. Depurado, no hay volumen cósmico por donde no ascienda entre oleadas de ritmo.   Gozosa subida. El efecto se diluye en la quietud de su causa: quedeme y olvideme , el rostro recliné sobre el Amado .   El tiempo pliega alas.   (Notas de arpa en vuelo , Perea Ediciones, 2018 )

TUYO

Todo recupera su prestancia, las flores del jarrón, oprimidas, los asientos, fríos de espera, los muebles, extraños en su entorno, cuando llamas con tu forma peculiar golpeando la puerta con los nudillos. Y me reconozco en el timbre de mi voz, el del apasionado «te quiero» de todas las mañanas. En el calor de mis brazos, el mismo que siempre te acoge. Me reconozco en ti, sábelo, con tan solo tu presencia.   En mí has conseguido una parcela. Ya te pertenezco tanto como para sentirme en minoría si discuto contigo. Poca porción me dejas, mas cuánto me engrandece. Agrándame hasta el fin siendo todo tuyo. (Notas de arpa en vuelo , Perea Ediciones, 2018 )

DESDE LA OTRA ORILLA

Pasa el amor con arrullo de arroyo. A su encuentro salimos por diferente orilla. Anhelante mi mano por alcanzar la tuya: ¡a unos centímetros de rozarla!   Tiemblan mis dedos por el gozo escapado. Tiemblan los tuyos por frialdad del vacío. Cercanas y distantes, nuestras pupilas farolas de luz quebrada.   Me arquearé como árbol desde mi torre para formar puente contigo, sin espacio que nos separe. Sí, algunos centímetros para que perciba que tú también me amas. (Notas de arpa en vuelo , Perea Ediciones, 2018 )

LLUVIA

La tarde, ebria de nubes, va cobijando en su grisáceo sauce de húmedos dedos el verdor del parque —alzado en luz de farolas—, donde hermanábamos las dudas y desenvolvíamos los sueños de sus papelillos de colores. Va cobijando indómitos bloques de hormigón, irregulares tejas de casas… Rebotes en cornisas, paraguas, envolventes la agotan sobre charcos que oprimen descaradas suelas. Huyen por las alcantarillas los acúmulos de agua. Voces infantiles, que fintan recodos, acaparan sus últimas caricias.   Todo parece que se asoma por primera vez a la existencia cuando un aire nuevo, límpido, excita con su roce las superficies: se vislumbran los álamos del río, el monte agazapado en lejanía… Y es el pájaro el único que puede responder al son del agua sobre el nervio de las hojas. El único que puede registrar los matices tonales en cada árbol. (Notas de arpa en vuelo , Perea Ediciones, 2018 )

PAPIROFLEXIA

¿Quién ha creado ese barquito que enfila la acequia?, ¿quién ha creído en tanta debilidad que se aturde en recodos del trayecto ante una hoja, una piedra, una caña?… Fluctúa, pero sigue, sigue hasta la quietud de una huerta y al pie de un manzano reposa. La lluvia estacional lo macera, y aguarda alambique de raíces que lo eleve. Viajará, leve esencia, en brazos de luz.   (Notas de arpa en vuelo , Perea Ediciones, 2018 )

ESTACIÓN DE DESTINO

                              Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos.                   Colgada del imponente monte, apenas detenida                   en tu vertical caída a las ondas azules.                                                                                                            ...

ESTACIÓN DE CERCANÍAS

Llamaba a la puerta, no se abría.   Noche de teatro vacío, de luz acre en fluorescencias de güisquerías y hoteles.  Sin sentirse acogidos en las miradas,   se cruzan los últimos peatones taconeando los ijares de las aceras mientras el silencio chupa las ubres de las calles.   Un presente romo se arrastra bajo el firmamento, que no parpadea… Desnudo, jirones de piel sin mano para acogerlos en ramillete. ¿Hay alguien?… ¿Hay alguien?…  Vejiga suelta sobre paraguas que insinúan un vuelo,   presunción de un taxi con algún destino, habanera que acongoja el entorno de un antro.   Todo oprime en redondez lamiéndose las esquinas.  En cama sin sueño, los aguijones de la hora (5:30)   punzan pies fríos.   Llamaba a la puerta, no se abría. (Notas de arpa en vuelo ,Perea Ediciones, 2018 )