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Mostrando entradas de octubre, 2020

LA POESÍA Y LOS POETAS (Prólogo a "Notas de arpa en vuelo")

     Al ponerme a escribir estas líneas   prologales para el libro Notas de arpa en vuelo , de Manuel Aguilera Serrano, ganador del premio Jorge Manrique en su segunda convocatoria, me han llegado a la memoria palabras de Hans Magnus Enzensber, uno de los poetas y ensayistas germanos más interesantes de los últimos tiempos. Decía en uno de sus artículos que desde su punto de vista la poesía es omnívora, que no hay tema alguno del que no se pueda hacer un poema, "sea el buen Dios, una mujer, una piedra, un fenómeno político, incluso de cosas totalmente cotidianas". Y entiendo, sin duda, que así es en verdad; sobre todo, porque la creación poética se produce en la interioridad del poeta, que es donde vive y alienta la poesía. De ahí que la poesía y el lenguaje sean tan complejos y profundamente coordinados.     En tras partes agrupa Manuel Aguilera Serrano el poemario de su libro: De sus cuerdas espurios sonidos , Sonido errante  y En vertical vuelo . El...

UNA CUERDA DEL ARPA

Dedos sin plectro pulsan la cuerda, se alza el sonido buscando afinarse. No se esfuma en la materia que lo acoge, persiste en su temple de salida.   Es Juan de la Cruz en vuelo de alcance que sube la escala a salto limpio de gacela por ríos y lomas, por montes y serranías… Deseo ardoroso que desborda neblinas de tardes, frío de noches y mañanas.   Sutil tacto que enamora, que inculca anhelo al sonido. Depurado, no hay volumen cósmico por donde no ascienda entre oleadas de ritmo.   Gozosa subida. El efecto se diluye en la quietud de su causa: quedeme y olvideme , el rostro recliné sobre el Amado .   El tiempo pliega alas.   (Notas de arpa en vuelo , Perea Ediciones, 2018 )

TUYO

Todo recupera su prestancia, las flores del jarrón, oprimidas, los asientos, fríos de espera, los muebles, extraños en su entorno, cuando llamas con tu forma peculiar golpeando la puerta con los nudillos. Y me reconozco en el timbre de mi voz, el del apasionado «te quiero» de todas las mañanas. En el calor de mis brazos, el mismo que siempre te acoge. Me reconozco en ti, sábelo, con tan solo tu presencia.   En mí has conseguido una parcela. Ya te pertenezco tanto como para sentirme en minoría si discuto contigo. Poca porción me dejas, mas cuánto me engrandece. Agrándame hasta el fin siendo todo tuyo. (Notas de arpa en vuelo , Perea Ediciones, 2018 )

DESDE LA OTRA ORILLA

Pasa el amor con arrullo de arroyo. A su encuentro salimos por diferente orilla. Anhelante mi mano por alcanzar la tuya: ¡a unos centímetros de rozarla!   Tiemblan mis dedos por el gozo escapado. Tiemblan los tuyos por frialdad del vacío. Cercanas y distantes, nuestras pupilas farolas de luz quebrada.   Me arquearé como árbol desde mi torre para formar puente contigo, sin espacio que nos separe. Sí, algunos centímetros para que perciba que tú también me amas. (Notas de arpa en vuelo , Perea Ediciones, 2018 )

LLUVIA

La tarde, ebria de nubes, va cobijando en su grisáceo sauce de húmedos dedos el verdor del parque —alzado en luz de farolas—, donde hermanábamos las dudas y desenvolvíamos los sueños de sus papelillos de colores. Va cobijando indómitos bloques de hormigón, irregulares tejas de casas… Rebotes en cornisas, paraguas, envolventes la agotan sobre charcos que oprimen descaradas suelas. Huyen por las alcantarillas los acúmulos de agua. Voces infantiles, que fintan recodos, acaparan sus últimas caricias.   Todo parece que se asoma por primera vez a la existencia cuando un aire nuevo, límpido, excita con su roce las superficies: se vislumbran los álamos del río, el monte agazapado en lejanía… Y es el pájaro el único que puede responder al son del agua sobre el nervio de las hojas. El único que puede registrar los matices tonales en cada árbol. (Notas de arpa en vuelo , Perea Ediciones, 2018 )

PAPIROFLEXIA

¿Quién ha creado ese barquito que enfila la acequia?, ¿quién ha creído en tanta debilidad que se aturde en recodos del trayecto ante una hoja, una piedra, una caña?… Fluctúa, pero sigue, sigue hasta la quietud de una huerta y al pie de un manzano reposa. La lluvia estacional lo macera, y aguarda alambique de raíces que lo eleve. Viajará, leve esencia, en brazos de luz.   (Notas de arpa en vuelo , Perea Ediciones, 2018 )

ESTACIÓN DE DESTINO

                              Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos.                   Colgada del imponente monte, apenas detenida                   en tu vertical caída a las ondas azules.                                                                                                            ...

ESTACIÓN DE CERCANÍAS

Llamaba a la puerta, no se abría.   Noche de teatro vacío, de luz acre en fluorescencias de güisquerías y hoteles.  Sin sentirse acogidos en las miradas,   se cruzan los últimos peatones taconeando los ijares de las aceras mientras el silencio chupa las ubres de las calles.   Un presente romo se arrastra bajo el firmamento, que no parpadea… Desnudo, jirones de piel sin mano para acogerlos en ramillete. ¿Hay alguien?… ¿Hay alguien?…  Vejiga suelta sobre paraguas que insinúan un vuelo,   presunción de un taxi con algún destino, habanera que acongoja el entorno de un antro.   Todo oprime en redondez lamiéndose las esquinas.  En cama sin sueño, los aguijones de la hora (5:30)   punzan pies fríos.   Llamaba a la puerta, no se abría. (Notas de arpa en vuelo ,Perea Ediciones, 2018 )

CANCIÓN DE NOCHEVIEJA

Se deja caer el día como niño en los brazos maternos. El aire palpa maderas buscando alguna rendija. Lo presiente el perro, dormido, con suave tic de orejas. Lo presienten los troncos que crepitan en el fogón.     El fuego, boca de imán, seduce espacios y tiempos.   En corro danzarín de colores, saltan y giran verdes, azules, rojos, que se extenúan en la poderosa agitación del amarillo. En su honda quietud, el río Bembézar entre montañas encorvado, el estrecho caminito, cicatriz en el verde. El hombre de pelo hirsuto, de paso cadencioso, que sube, que baja la calle, siempre a la misma hora. La plaza de las Tendillas y su reloj de aguijado rasgueo. Los Adarves, de embrujada luna e hilaridad de fuentes. El trigo en temblor. La sonrisa de Baco. La miel de unos ojos… Espacios y tiempos, adheridos a la luz y al goce, que buscan como final reconocerse en la ceniza.   Balancea el almanaque en la pared desgranando su hoja caduca. (No...

ESTACIÓN DE ORIGEN (ANDÉN 2)

                                                              ¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,                                                       De arenas nobles, ya que no doradas!                                                                                                Góngora  En grises entornos se acoge la ciudad resignada a la lluvia, al empuje del viento corneando los árboles, los paneles de anuncios. Por aceras peatones, espectros huidiz...

ESTACIÓN DE ORIGEN (ANDÉN 1)

                                                                  que se me pegue la lengua al paladar                               si no me acuerdo de ti.                                                                  Salmo 136   De tantas formas y en tantos momentos llegas, Ciudad del Agua. Hoy desovillándome hasta el fin, hasta el cono, eje medular donde está la imprimación, la desnudez más absoluta. Un rastro de imágenes, de olores, de sonidos…: tañer de campanas, que doblan o repic...

MÁGICA LUZ

                                                    El exilio (interior, exterior) será una palabra clave de                                  este   decenio. Sabés, es probable   que   alguien   tache                                  esta   frase.   Pero   quien   lo haga   debería   pensar   que                   ...

EL RETORNO

                                                                    ¿Adónde va esa mujer,                                                  arrastrándose por la acera,                                                  ahora que ya es casi de noche,          ...